El trabajo infantil y la educación de la niñez.

En  Guatemala  existe un  alto  porcentaje  de  deserción  escolar.  Las  causas que  rodean este  fenómeno  son  distintos  muchos casos  apuntan  a  la  imposibilidad   de  costear   los  gastos   escolares  por  parte  de  los  padres.

María  Clotilde  Sequen   de  treinta  y siete  años,  madre  de  tres  hijas,  nunca fue  a  la  escuela, aprendió a  leer cuando trabajaba en la  Ciudad Capital de Guatemala,  vive  en una  casa que solidariamente  le  han  prestado unos vecinos en  la   aldea   San  Jacinto.

María  Clotilde,  como  muchas mujeres  en Guatemala   es  víctima   de  patrones  culturales de  crianza   aún    visibles. Su  esposo  siempre  fue irresponsable  a  sus  obligaciones  familiares  y desde  hace tres  años  abandonó  a  su familia  para  unirse  con otra  mujer,   argumentando  que Doña  María   no le  pudo  dar un niño (varón).


Doña María, desde hace  10  años  trabaja  en   casa  particular  medio  tiempo,  devengando  la  cantidad  de   Q 300.00  mensuales.  Se  siente  agradecida;    su trabajo    le  ha  permitido  sacar   adelante  a  sus hijas,  especialmente  para  tener  el pan de  cada día  en   la  mesa  de  sus  hijas.  Pero,  a  la  vez  se entristece  porque  no  es  suficiente para ellas.

Rosa  Sequen Sinay,  es  la  primera hija de Doña  María,  a  sus  diez  años  no había  cursado ningún año escolar primario.  Rosita  a  esa  edad  ya  era   consiente  de  las  necesidades de su casa y decidió  trabajar  en   casa  particular en jornadas  que  terminaban a las 8 de la noche,  devengando
Q 150.00  mensuales.



Ahora Rosita  tiene   15 años,  lleva  tres  años  de  participar  en CEADEL, realizó  allí  sus  estudios primarios,  en el programa  de Educación Primaria  Acelerada.  Su mayor anhelo    continuar  sus  estudios;  ante  la  imposibilidad  económica  de su  madre, Rosita  solicito una  beca de estudio  en   CEADEL.
 
Felizmente   ella  asiste   al  Instituto Nacional de Educación Básica por Telesecundaria  de  la  Aldea  de San Jacinto, cursando primero bàsico; su emoción  se  refleja  en su expresión   venciendo  sus temores.  Rosita tiene una dificultad  física de  nacimiento  en el ojo  izquierdo   con él   ve  parcialmente;  en  algún momento pensó  que  sus  compañeros de su nuevo centro escolar se  burlarían de ella,  pero sus compañeros  la  han  sorprendido  y  eso  aumenta  su   motivación   para   estudiar  arduamente  y  corresponder a su madre  con buenas  notas.

El  programa  de  becas  del Proyecto Alto  al trabajo  Infantil  y la  protección  del trabajador  adolescente  para   el  año  dos  mil  doce   ha becado,  a  sesenta y dos niños  y niñas  ex trabajadores del sector formal e informal,  de   Chimaltenango,  Aldea  Bola  de Oro y Aldea  San  Jacinto.  Doña  María   afirma que el formar  parte  de este  proyecto  con su  escuela  de  padres  le  ha  permitido controlar  su  conducta  y  ahora  es  consiente  que  debe luchar para que  sus hijas sigan  estudiando.




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